Alcanza la vida

hasta nuestro destino

miramos cómo los pájaros

comen nuestros ojos. Y no quedando ciegos avanza el camino.


Luego, como si letal nos acoge la aurora

nos perdemos a gusto.


Llegamos a un entente :

caminar a nuestro albedrío,

no es posible reconocer

cómo suenan nuestros pasos;


a tal extremo llega nuestra ignorancia.


Aún así la vida avanza :

equivocaciones, cancioncillas y un opaco porvenir

que nos precede antes de habernos

trascendido; a todo no:

alcanza, la vida alcanza.



A Coruña, 3 de julio de 2.021