dormir para no vivir en sueños

Dormir sin un teléfono pegado

a la mesita;

dormir sin bulos, sin rencor,

sin ira. Dormir con el corazón

encorvado, los dolores olvidados

el arte por las venas.


Dormir lejos de los led, los soniquetes,

los murmullos de las puertas al cerrarse.

Morir ciego de sueño.


Dormir sin encumbrarnos solo porque

pudimos llegar a donde nos convencieron

que no lo haríamos.

Con todos esos torsos desnudos

y pintados con los colorines de las banderas

de los países que ya no existen.


Dormir sin insistencia,

pidiendo perdón

dejando de lado los dones y los caprichos,

maldiciendo la suerte, desmintiendo el alma.

Dormir como los locos,

murmurando canciones de pena porque

no aparece nadie; y al otro lado

del cuarto nos aguarda la tristeza.

Dormir sobre el barullo de los bares abiertos

para esas bocas pegajosas y sucias

que solo impelen maldiciones. Dormidos

como niños. Dormidos como zombis.


Dormir; qué sólo me siento,

qué firme el camino, tanto que me duelen los golpes

de los pies el crujido. Dormir, solo quiero dormir.

Para que esta melancolía se aquiete

como un verso acabado al final de la

última estrofa.

Como el violín al que se le

agotan las cuerdas.

Como el cuerpo al que se le fundieran

las venas.

Dormir y no despertar jamás,

otro sueño, no lo soportaría.



C33 06/01/22