el camino de los otros

No sabiendo lo que será de nosotros

¿por qué empeñarse en ser como quienes nos precedieron?

¡Artistas! ¡Creadores! ¡Creadoras! ¡Inventores!

¡Soñadoras! Dejad que lo nuevo e inverosímil

corra por vosotras,

dejad que lo inventado muera olvidado,

no repliquéis ni digáis ni hagáis nada solo porque

haya sido bendecido y popular, dicho o hecho,

por mucho que os atraiga el placer y

el deseo y el afán de triunfar.


No catapultéis vuestro destino

a las mazmorras de lo que no tiene

razón de ser; lo que no es

digno de crearse tal vez porque ya fue creado, no caigas

ahí abajo donde todos yacen por los siglos

de los siglos olvidados en copias

los unos de los otros.


Evita construirte a base de ladrillos

hechos de la gloria de los muertos, sí, te precedieron,

fueron efemérides religiosamente adoradas

por lo mucho que novelaron e inventaron,

aún así no merece la pena que lo vuelvan a ser.

Hazte a ti mismo aunque estés fatigado, tejido

con hilos de mediocridad, mucho más valor tiene

serte fiel — a costa de ser impopular—, que aspirar a ser la copia de nadie.


Crea, inventa, reinventa, nace, muere o sé olvidado pero

por ti mismo. Nadie ni nada

te garantiza que el camino que recorrieron los precursores

te lleve al mismo destino,


más bien todo lo contrario.





Nov. 21