Quien nadie busca

Lejos de la estrategia

hacia el sur

nos olvidamos del norte


cuanto más reclamo

menor la forma de hallarme cerca,

pero si parafraseo a quien sabe

mis palabras me dejan de lado.


Sin estrategias, sin ganas de ganar nada,

sin tan siquiera una fuente de la que abastecerme

para el duro recorrido;

sin tan siquiera una palabra

que me parezca sincera,

sin tan siquiera quien me quiera como soy,

como estoy, como canto,

como me relajo o como aspiro a morir

antes de que el amanecer

nos aleje de nosotros mismos,


desde el sur solo veo un horizonte que se aleja.


Al norte árboles que nos impiden

protegernos del viaje;

cuanto más me humillo o me arrodillo

o me acuesto

antes dejo de sentirme inútil


desacompasado porque la vida es la miel

de los labios que esconde,

los labios de quienes no dicen palabra sincera;

ya no quedan luces en los árboles

y en ellos descanso,

más cerca, más deprisa, menos reciente

porque a lo lejos huelo la esquela (¿iba a decir estela?)

era uno mismo

acercándose desde la distancia.


Y cuanto más me miro menos me reconozco;

será porque perdí mi norte

las noticias que me hacían ser quien soy

—antipáticas—, sin estrategia, calmado,

pretencioso

voy al norte por el sur

sabiendo sin saber que nada encuentro

porque nada busco


sí: a mi silencio.



Sep. 21